jueves, 13 de octubre de 2016

Cada silencio nos proyecta

desde un punto lejano
que abre la perspectiva de la ilusión irreal,
mientras,
lejano el horizonte vuelve noche la voluble
esperanza,
fría,
mortal,
y en fuego adoquinado martillea las cabezas,
que deja la calva al salir de
espigas,
tras los escombros de tus pueblos secos,
y de razas
extinguidas,
lloras frente a tu espejo,
como una retornada esfinge de oro saqueado,
no es jardín tu mediana ,
ni tierra fértil tu labraza,
van fantasmas,
los hilos que te poblaron,
instantes de tormenta,
vuelves sin respuestas
y destruyes lo caído,
dispersando tus aromas
hacia el cielo,
cada día recuerdo,
que no es humana
ni divina,
es un sueño,
o solo un mal pensamiento.



LUIS ALBERTO MORALES GUTIERREZ

A llegado la hora de romper la cadena que ató firmemente el destino,

aquel infortuito predestinado del tiempo.

Abre tu alma a la misión,
a la hermosa tarea de perdonar, a la epopeya del amor.

Disculpa el hecho o la intención que opaca el brillo,
y detiene el gozo.

Retiene la luz y retrasa la felicidad ,
que Dios nos otorga al nacer libres.

Tu cuerpo ungido en nubes de gloria y majestad,
nos muestra el camino.

Que no es otro,
que la Tierra abierta hasta lo más profundo de su esencia.


Soy el fruto de tu amor,
creo en ti,
en tus manos,
en tu mirada,
en tu sonrisa.


En mi interior,
penetra la luz verdadera de mi espíritu.

Permíteme el contacto con el espíritu creador,
y su infinita sabiduría.

Con los maestros por ti escogidos,
abre mi mente y mi corazón.


Soy el fruto de tu amor,
creo en ti,
en tus manos,
en tu mirada,
en tu sonrisa.


LUIS ALBERTO MORALES GUTIERREZ

El terciopelo de América ruega sin espasmos,
frutos en conciencia lenta a pasos perpetua

El ojo nauseabundo de este mundo,
vé con éxtasis tu sinfonía ciclada, como atrapada
entre murmullos y aromas.

El sexto, es el quinto,
mientras el segundo envenena al primero,
sin tercero, ni cuartos, te rezamos a Ti

El Sol nostalgia mi paradero con violas de
Sonido espeso, las hojas bailan sin ritmo,
Bailan sin Sol, bailan sin mi presencia magnética.

El americano sin profundo, conoció un México profundo,
Que escondió su tiempo sin creerme, abriendo pasos en
Noches luna con horizontes de fuego y magma de sangre.

El  chileno de cosmos sediento, vibró a resurrección pacifica,
Enlazando en tus ojos de fuego su color a tumba,
Cuando al espejo te ves que ya no existes.

El árbol ya dejo su olor a tierra, abriendo espacios en el cielo
Junto a la magia sempiterna recorrió valles de hermosura,
Entregándome tu recuerdo como paraje devastado

El a traves de sus silencios viajo con tu rostro adorando esperas
Sigilosas al canto de la imagen pincelada y briosa, de una
Simbólica empuñadura, sello de mi cofradía que se extingue

El ultimo guardián sagrado de mi cofradía y de mi estirpe,
cuida desde el cielo nuboso y perfecto mi armadura,
esperando mi ultima batalla antes de reunirme con mis ancestros.

El mismo rayo nocturno que iluminó mascaras de futuro,
Ahora ilumina mi camino y guarda mi secreto
Muy lejos de tu parecer

El río aliado avanza hasta ciegos de mar, huelo bruma tardía
En lobo de piedra negra, demostrando sin mayor sabiduría
Que el mañana no es el día de ayer ni de hoy

El  se viste para sacias recuerdos olvidados,
Se viste de lujuria,
Se viste.

El enamorado vuelve a tí y perdido en el caserío,
Espera que te vistas junto a el y recibas
su semillas de cosmos perpetuando su prosapia.

El se viste de hombre y ella de mujer,
Navegando en sus sabanas
Ejercito mi emblema.

El transitorio dictamen de sus mentes,
Risas o llantos en sedición destronan al Rey
De laberintos y antorchas caídas silentes por mi viento.

El Septentrional mundo antártico de nieve oscura y
Ritmos de ciclos perfectos muere en agonía
Siendo al tiempo un segundo de Eras que reclaman su historia.

El americano profundo adoró tierras en agonía
Sepultando en noches tertulias de insomnio, y
Paso a paso caminó un otoño sembrado de hojas tranquilas.

El americano despertó una tarde rosada cerca del cielo
Conversando tu mañana, mientras las hojas del otoño
Tejían un lenguaje indescifrable en dirección al cielo y a su corazón



LUIS ALBERTO MORALES GUTIERREZ

miércoles, 12 de octubre de 2016


Dan condujo sin problemas el convertible toda la semana, buscando nuevas sensaciones, mucha diversión pero poco estudio. Una mañana entro al departamento y sorpresivamente encontró a J.R. sentado con una copa de Ginebra, solo y fumando un cigarro muy aromático, un caro y exquisito habano. Dan camino hasta la terraza y le pregunto cómo estaba, J.R.le respondió – Bien, muy bien B5- Y ese nombre? dijo Dan – Ese es tu nuevo nombre operativo Dan, y, es hora de iniciarte – Vamos, ¡Ah! Otra cosa, es hora de informarte que nunca he sido teniente mi verdadero rango es de coronel, en el Ejercito, pero soy un agente del estado, no poseo rango fuera del país – Vaya! ahora me vas a decir que tu nombre no es J.R. - Por cierto, no es J.R., es A3 – vaya es entretenida esta profesión – Pero volver a la universidad, es el lugar donde has sido tengo destacado, ya sabes burocracia estatal, estadística!  – Debes terminar una carrera – OK – Ok - Pero para que, si tengo todo – Para que! Tener otro oficio – Porque no soy eterno, tampoco mis superiores – Incluso tu – Somos desechables – Muchos de nosotros salvo aquellos que se les conoce como psíquicos, pero vamos, toma una de tus armas y sígueme – Dan obedeció al instante, y, ambos bajaron hasta los estacionamientos subterráneos del edificio y tomaron un mercedes clásico blindado – Que te parece mi joya – Es espectacular – Es un clásico, de colección – Pero el color blanco le quita, tu sabes! – Debes aprender a no llamar la atención cuando conduces automóviles operativos clásicos –  condujo varios kilómetros hasta salir de la ciudad, luego tomo un camino secundario no señalizado y entró en una mansión privada – El portón lo abrió un hombre de traje, todos quienes custodiaban la mansión estaban vestidos de traje y desarmados, aparentemente – ¡Este es nuestro cuartel! Debes comportarte y obedecer al idiota que esta al mando – porque le llamas idiota – ¡Ya! Lo averiguaras por ti mismo – J.R. condujo su Mercedes hasta entrada principal de la mansión – Llegamos B5 – llevas el arma – Si  – Entonces vamos. Ambos bajaron del automóvil y se dirigieron a la puerta de la mansión – en tanto se subía un hombre al mercedes que había dejado A3 en la puerta de entrada de la mansión y lo condujo hasta los estacionamientos, en el costado sur  – J.R. abrió la puerta antes que la abriera el portero y entró como si fuese su casa, al llegar las escaleras de mármol salió un hombre vestido muy elegantemente y le llamo J.R., J.R., luego le dijo - Siempre es un agrado ver viejos amigos – Si ha pasado tiempo – Pensé, que no te volvería a ver después de aquel asunto, recordaras! – Muchas gracias Harris, no esperaba menos de un viejo amigo tan amable, cortes y solidario como tú.


LUIS ALBERTO MORALES GUTIERREZ
La música siempre nos conecta con nuestro Yo, sincrónicamente lo que pensamos se vuelve realidad y lo que es una ilusión transmuta en una idea concreta.


LUIS ALBERTO MORALES GUTIERREZ



En este mundo mágico
en el que existo,
es real la vida
que me sustenta,
el viento,
la tempestad,
la brisa,
el soplo,
el aliento humano
que nada avizora,
ni la mínima simpleza
del pequeño inyecto,
aquella mente humana
que solo busca dinero
matando,
hiriendo,
y en la intimidación mercantil,
al cabizbajo paso
de prisioneros
abrimos miedo,
donde la maldad económica
se disfraza de política 
y jugamos sin saber
las reglas
ni sus señales,
entrar,
no entrar,
pasar,
no pasar,
en fin,
aquello que el sentido siembra
para salir vivos
mirando el juego
desde un sillón de felpa 
bordado en oro,
probablemente
bebiendo el aperitivo del mediodía,
concepto que no entienden 
los que saben filosofía
y lo dicen,
concepto que para los militares  
es un objetivo perdido,
momento en que los médicos determinan
de acuerdo al diagnóstico
que no es posible hacer mas,
son tantas las frases
que acomodan
el féretro de nuestra historia,
en las cuales el enemigo
basa sus argumentos,
cada año nuevo,
sudando y expeliendo alcohol
donde nuestros pensamientos fueron
tan fuertes que hasta el cosmos hizo oídos,
permitiendo al universo
abrirnos un horizonte infinito
de enigmas,
misterios
y dimensiones que protegen
eternamente nuestro espíritu
mientras mi corazón
se vuelve a preguntar
una y mil veces,
perdurará aquel mágico
amor infantil que despertó
nuestra adolescencia en los frutales,
en los pasillos de nuestra casona
de adobe y sus jardines,
cuando mis miradas
se perdian en el tiempo,
en las bodegas de trigo,
entre fardos de paja,
sacos, romanas y campanas,
sin palabras,
no sé
repite el recuerdo al escuchar
el llamado de la química,
el trinar de los zorzales
caminando descalzo
por los canales de regadío,
sin mas compañía
que el sol
y los sembradíos
con fragancia a tierra fértil,
sin quirófanos
ni mascarillas.    
  


LUIS ALBERTO MORALES GUTIERREZ